Modelo Maudsley de Afrontamiento Familiar

By | 2021-03-19T13:01:41+01:00 marzo 20th, 2021|TCA, Trastornos conducta alimentaria|0 Comments

Un TCA provoca muchos cambios no sólo en la paciente, también en las familias. Las relaciones, las dinámicas, los hábitos, la comunicación… se ven frecuentemente afectados con la llegada de esta enfermedad.

En el Hospital Maudsley de Londres, el equipo de Jean Treasure, identificó los distintos estilos de afrontamiento familiar típicos en las familias que se enfrentan a esta enfermedad. Cada uno de estos modelos se corresponde con un animal, lo cual facilitó su identificación.

En función del nivel de emocionalidad, encontramos los distintos estilos de afrontamiento familiar:

  1. Avestruz: en este modelo algunos miembros de la familia pueden verse sobrepasados emocionalmente por lo que está sucediendo en casa o pueden no estar preparados para afrontar la gravedad de esta enfermedad, llegando a evitar tomar conciencia de lo que ocurre. Esta actitud hace más difícil el abordaje ya que no se buscan soluciones rápidas para enfrentar el problema y los síntomas siguen creciendo y empeorando.
  2. Medusa: en este modelo, al contrario que en el anterior, los familiares se involucran en exceso en el problema y empatizan tanto que muestran elevados niveles de estrés y ansiedad. Esto se traduce en altos niveles de tristeza, culpa, frustración, miedo, rabia… Este estilo tampoco apoya la recuperación ya que el paciente suele culparse por ver a sus familiares sufrir y se sigue refugiando en la enfermedad.
  3. San Bernardo: este animal se relaciona de forma calmada, cálida, segura, reconfortante, empática, mostrando apoyo y ofreciendo ayuda sin resultar invasivo. Mantener la calma y ser compasivos en la ayuda con el familiar con TCA son aspectos clave en la recuperación. Este animal corresponde con el nivel adecuado de afrontamiento familiar basándonos en la emocionalidad.

Por otro lado, en función del nivel de orientación y directividad, tenemos los siguientes modelos de afrontamiento familiar:

  1. Rinoceronte: en este modelo, el familiar trata de convencer o persuadir mediante la argumentación las conductas y creencias de los TCA. Sabemos que el proceso de recuperación de estas enfermedades no es lineal y esto genera frustración e impotencia en la familia. Este tipo de afrontamiento suele crear conflictos familiares para ver “quien puede más”, lo que hace que la persona enferma recurra al síntoma para “ganar”.
  2. Canguro: en este modelo, el familiar se adapta a la enfermedad y protege en exceso a la persona que la padece. Esto se realiza siempre con buena intención pero acaba teniendo un efecto negativo ya que “permite” la utilización de los síntomas para sentirse protegido y dificulta la motivación al cambio del paciente.
  3. Terrier: este estilo de afrontamiento potencia la autocrítica en la persona enferma, aumentando el sentimiento de culpa e ineficacia. Estos sentimientos llevan al paciente a refugiarse en el síntoma, creando un círculo vicioso.
  4. Delfín: este animal nada con quien tiene al lado, acompaña siempre. El cambio definitivo tiene que realizarlo la persona que tiene la enfermedad, pero una familia que nada a tu lado y si es necesario te empuja un poco es una gran fortaleza en la recuperación. Este animal corresponde con el nivel adecuado de afrontamiento familiar basándonos en la dirección y el control.

El papel de la familia es fundamental. Ellos son en muchos casos quienes deben marcar los límites de manera firme pero calmada, acompañar y motivar a lo largo de los procesos largos de recuperación de un TCA. Es muy importante saber que las recuperaciones no son lineales y que los altibajos son parte del proceso para mantener esa actitud a lo largo del tiempo.

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